Críticas/Miércoles/Para Pasar Miedo

El Gato de las Nueve Colas: El juego de Argento (1971)

Para enfrentarte a una película del Giallo tienes que entrar en su juego. Es un juego diferente al que estamos acostumbrados a experimentar con el cine más contemporáneo, más clásico o más académico, es un cine propio con sus puntos horteras, su montaje adulterado, con sus femme fatale a la italiana. Y nadie como Dario Argento para jugar en este campo.

Pero vayamos a la película en sí. El argumento se centra en las investigaciones alrededor de una serie de asesinatos que son llevadas a cabo por un hombre ciego, la hija adoptiva de este y un periodista que decide ayudarles. Todo esto dentro de un instituto de investigación genética. Las cartas están sobre la mesa para jugar a los detectives.

Dicho todo esto, hablemos del miedo en la película. Esta obra juega con un miedo poco frecuente en el cine. Hay un par de sustos espontáneos, pero no es lo más destacable, sino más bien el miedo que se siente cuando la cámara se sitúa tras los ojos del asesino, ese miedo pueril a ser descubierto, a saber que estamos haciendo algo erróneo y podemos ser sorprendidos con las manos en la masa. Este recurso más allá de tener cierto peso dentro del estilo visual, pionero, entre otros, de El proyecto de la bruja de Blair, ayuda a crear una atmósfera, siempre distanciándonos de él, gracias a los planos cercanos del ojo.

gatonueve

Dentro de la intriga de la película, las mujeres juegan un papel clave, especialmente el personaje de Anna Terzi, que se presenta como la mujer seductora de la película, capaz de hacer girar las cabezas de todos los hombres de un vestíbulo. Esta característica es muy reconocible a lo largo de toda la trayectoria de Argento.

Destacar para finalizar el montaje de la película, que ayuda, con la superposición rápida de imágenes a resaltar distintos aspectos de la trama, alejándose del clasicismo imperante en los grandes circuitos cinematográficos imperantes a principios de los setenta.

Si queréis un miedo diferente Argento os lo trae a vuestras casas.

Nota: 7,5.

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Pau Lluís

PauLluis: “Una película son 24 mentiras por segundo al servicio de la realidad”

Twitter: @p_lluis

Un pensamiento en “El Gato de las Nueve Colas: El juego de Argento (1971)

  1. Su excesivo barroquismo en muchas ocasiones es un lastre. Pero esa misma grandilocuencia a la que aspira, a veces es su mejor baza. En realidad, estas películas tienen su encanto. Saludos

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