Críticas/Martes/Para Desconfiar del Género Humano

Escondidos en Brujas (2008)

“Una ciudad de cuento de hadas”, Brujas. Plena temporada navideña. Dos hombres llegan a la estación de trenes. No se trata de una pareja de enamorados, sino de una pareja de sicarios irlandeses, Ken (Brendan Gleeson) y Ray (Colin Farrell). Su jefe Harry (Ralph Fiennes) los envía allí para que se escondan después de que un trabajo saliera mal en Londres.

Con esta premisa comienza Escondidos en Brujas (2008), la opera prima de Martin McDonagh. Reconocido autor teatral, escribió y realizó esta cinta a partir de la historia de un corto suyo, Six shooter (2004). Escondidos en Brujas inauguró el Sundance Festival, ganó el BAFTA a mejor guión original y obtuvo una nominación al Oscar a mejor guión original. Los actores protagonistas obtuvieron nominaciones al Golden Globe al mejor actor de comedia, el cual Farrell (merecidamente) ganó.

Nos encontramos entonces con estos dos asesinos a sueldo en una bonita ciudad medieval de Bélgica. Ken (Gleeson), es el más experimentado, un tranquilo y racional lector y amante de museos. Ray (Farrell), es el novato, con la cara de preocupación pintada en la cara durante toda la historia y soltando improperios sobre la ciudad y todo lo que contiene. No nos encontramos ante un thriller o película de acción al uso. El tono humorístico, sarcástico y a veces alejado de cualquier emoción ayuda a amenizar la historia, pero resalta indudablemente la tragedia del vacío existencial de estos personajes. Es una comedia con un sentido del humor muy peculiar, un poco negro y seco, con elementos trágicos y también un poco de acción.3rS0W0aHwd9GvmyJabu9D1xOcE8

Gleeson como mentor y compañero inesperado, y un Farrell realmente inspirado que logra una de sus mejores actuaciones, dentro de un currículo irregular. Ray es maleducado y violento, pero a quien más desprecia es a sí mismo. Todo el cuestionamiento moral sale de su personaje que, aun dentro de la ambigüedad, tiene remordimientos.  Sin embargo, McDonagh nos explica una historia sobre la redención y lo insignificante y absurdo de la existencia humana. La breve historia de amor de Ray con Chloe (Clémence Poésy) es lo único bueno de Brujas según este, y juega en favor de él, haciéndolo un personaje más agradable. El personaje de ella no se presenta en profundidad, sabemos que trabaja en un rodaje (entrando el cine ligeramente dentro de la película).

No puedo olvidarme de destacar de Escondidos en Brujas la banda sonora y la belleza de los planos de la ciudad. Un tema musical, melódico y tranquilo se va repitiendo a lo largo del filme. Excepto en una escena en la que se escucha una canción irlandesa, la mayor parte de la banda sonora está compuesta de temas instrumentales, que acompañan una extraña y algo triste visita a Brujas, a unos matones europeos que consiguen sus armas en anticuarios. Por otro lado, el realizador nos muestra los preciosos canales y calles adoquinadas de Brujas, pintoresco escenario para la rememoración y redención de los pecados de los protagonistas. Los planos exteriores de las escenas belgas son como sacados de una postal, resultando bastante acertada la descripción de Harry (Ralph Fiennes, malo malísimo) de Brujas, “una ciudad de cuento de hadas”.2008_in_bruges_003

No busquen una película repleta de tiroteos y persecuciones espectaculares en pleno centro urbano. No, en estos sicarios y sus decisiones recae el peso dramático. Entre iglesias, escenas de rodaje surrealistas y duelos de humor seco e insultos (hasta 126 “fuck” y derivados) con toda la mala baba irlandesa (esta es una película a disfrutar plenamente en VOSE). Pero tiene sus momentos de inesperada violencia gratuita y humor negro, con un apoteósico final en el que Brujas se convierte en inverosímil territorio de persecución.In Bruges

Considero que es una película para desconfiar del género humano ya que no se sitúa más allá del bien y del mal, es decir, no hay blanco y negro respecto la moralidad y los mismos protagonistas (sobre todo Ray) se cuestionan repetidamente su integridad y reflexionan sobre el cielo y el infierno entre otros temas. La estancia en Brujas podría ser el purgatorio en el que pagan sus pecados, y el personaje del enano y los disfraces de la segunda vez que sale un rodaje en escena recuerdan a demonios y bestias de “El Juicio Final” de El Bosco que admiran los matones en el museo.

Por último plantear un pequeño reto para quien haya visto (o vaya a ver) la película:

¿Alguien reconoce a qué clásico pertenece el famoso plano secuencia inicial en el que un hombre pone una bomba en el maletero del coche de una pareja, y que aparece en el televisor de la habitación de los protagonistas en el hotel?

Mi nota: 7,5

Sin título-1

LuacíaLucía: “Yo por una película dejaría a un hombre, pero por un hombre nunca dejaría una película.”

Twitter: @LCarmona137

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