Críticas/Lunes/Para Motivar

Hoosiers (1986): David contra Goliat

Indiana, 1951. Un nuevo entrenador llega al pequeño pueblo de Hickory para hacerse cargo de su modesto equipo de baloncesto. Norman Dale (interpretado por un sobrio Gene Hackman) deberá confeccionar un equipo competitivo a la vez que trata de ganarse la complicidad de los habitantes de la zona rural, acostumbrados a la ausencia de cambios.

Hasta ahí podéis haceros a la idea de la retahíla de clichés típicos de casi todas las películas deportivas: el entrenador con pasado turbio constantemente cuestionado por sus métodos de trabajo, la estrella del equipo que se incorpora a mitad de temporada, la chica lista que sigue al equipo cada partido, el jugador patoso que terminará siendo vital… están todos y cada uno de ellos.

hoosiers

¿Es eso un aspecto negativo? Para nada. Las reglas del juego ya se saben, tanto por su predictibilidad como por el hecho de ser una historia inspirada en hechos reales. El valor de la cinta reside en su sencillez y honestidad, porque aunque haga acopio de estereotipos éstos se deben analizar con la perspectiva del tiempo, no en vano Hoosiers ha sido una de esas cintas que asentaron las bases del género. Tanto el director David Anspaugh como el guionista Angelo Pizzo repetirían la fórmula siete años más tarde con Rudy, reto a la gloria, para la que volvieron a contar con la maestría de Jerry Goldsmith a cargo de la banda sonora.

No quisiera esgrimir el factor nostalgia como único argumento a favor de Hoosiers, así que siendo justos con el film no se puede obviar la parte moralizadora del mismo. Hoosiers aborda el tema de las segundas oportunidades, siendo una constante a lo largo del metraje. El entrenador huye de su pasado, casi desterrado, obligado a empezar de cero por sus propios errores. No significa un sacrificio o una desgracia, se entiende como una oportunidad. Lo mismo sucede con el padre alcohólico de uno de los jugadores (un secundario de lujo, Dennis Hopper), o con el personaje de Barbara Hershey (coprotagonista de Cisne Negro junto a Portman y Kunis). Segundas oportunidades que todos merecemos y que no se pueden dejar escapar.

hackman

Lejos de retratar con fidelidad el mundo del baloncesto (las indicaciones tácticas del entrenador son meras consignas como “presiona más” o “no dejéis que tire”) o de reproducir siquiera un tema tan manido como el racismo en la sociedad americana de la época (a pesar del descontento de Spike Lee), la clave de Hoosiers es su historia arquetípica de la cenicienta: el trabajo, la disciplina y la fe logran que un equipo del montón consiga no sólo estar unido, sino vencer a todas las adversidades.

Cada jugador cobrará protagonismo a lo largo del camino hacia la final del campeonato estatal y cada uno de ellos elegirá luchar por un motivo: por el entrenador, por un padre o por el resto de equipos pequeños que fueron quedando atrás. Porque si una lección nos ofrece Hoosiers, es que en ocasiones David puede hacer frente a Goliat.

Mi nota: 7 

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Fran Guijarrofranelapocaliptico: A veces me pregunto: si un extraterrestre bajara a la tierra y viera una película de cine de ciencia ficción, con quién se identificaría más: ¿con E.T o con el xenomorfo de Ridley Scott?

Un pensamiento en “Hoosiers (1986): David contra Goliat

  1. Pingback: Hoosiers: Más que ídolos | Cine De Los 80

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