Críticas/Martes/Para Desconfiar del Género Humano

The Road (2009): Apocalipsis de valores

El telón de fondo apocalíptico puede invitar a la confusión: a creer que The road de John Hillcoat se trata de otro filme más manufacturado en Hollywood con trepidante acción y poco contenido. Sin embargo, esta cinta no se deja ver con facilidad, es esquiva, molesta, incomoda. Y éste es su acierto, puesto que el motivo es la crítica a la sociedad, que está implícita en cada plano. Estimulando la reflexión, se muestra un futuro preocupantemente plausible y, a lo mejor, no tan lejano; un futuro en que los humanos hemos acabado con la vida.

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La oscuridad del entorno –excelente fotografía del vasco Javier Aguirresarobe– atrapa al padre y al hijo del relato y parece conducirles a un viaje sin fin en el que la relación paterno-filial se alza como tema central. ¿Cómo educar a un hijo en un mundo tan hostil? Y lo que es más inquietante, no siempre está claro quién educa a quién. Cada suceso de ésta extraña road movie, cada acontecimiento de su depurado guión, pone contra las cuerdas a los dos protagonistas sin decaer en ningún momento. De ese modo, los personajes muestran todas sus aristas y permiten al reparto –sí, sin ninguna excepción– lucirse con interpretaciones sobrecogedoras.

Viggo Mortensen, con tremendo aplomo, personifica a un padre inquietante, capaz de hacer cualquier cosa por proteger a su hijo. Y, aunque parezca imposible, el retoño interpretado por Kodi Smit-McPhee está a la altura de su partenaire haciendo gala de una naturalidad pasmosa. Si muchas veces los actores infantiles no llegan al nivel del resto del reparto adulto, en esta ocasión el duelo actoral entre ambos termina en tablas. Por si esto no fuera suficiente, el personaje de la madre, a cargo de la siempre notable Charlize Theron, se convierte en la roba-escenas de la función: con cada una de sus cortas apariciones consigue una interpretación intensa e impactante y convierte a un personaje que podría parecer un monstruo en un ser de una humanidad apabullante. Por último, también con una aparición fugaz –y casi irreconocible–, Robert Duvall conmueve con un acertado control interpretativo.

The Road

Si por algún otro aspecto destaca la película es por su gran sobriedad. Al director le interesa más mostrar el horror al que puede llegar la sociedad que aleccionar por la vía directa. Nos muestra el resultado de unos actos –el planeta destruido por una guerra nuclear–, pero en ningún caso se nos enseñan éstos a modo de culpabilización. Las acciones a las que llegan los humanos, sumidos en una tensión constante por la supervivencia, pueden rozar lo nauseabundo pero son éstas las que nos muestran las consecuencias de la posible guerra y, por lo tanto, las que permiten al espectador reflexionar. Permiten, mediante el impacto, despertar en el espectador la posibilidad real de lo que se plantea en el filme.

Extraña, única, sorprendente y aterradoramente plausible es esta película que, aparte de funcionar como entretenimiento, va más allá y hace plantearse al espectador cómo se enfrentaría a una situación así y, lo que es más importante, qué valores son los que nos faltan para no llegar a tal realidad.

Mi nota: 8’5

Ver película en Filmin

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Jaume Clapésjaumecss: Crecí queriendo ser Bond, el King Kong en blanco y negro o el guante de Gilda. Ahora quiero devorar cine del pasado y del presente y mi reto personal es ver las 1001 películas que hay que ver antes de morir.

Twitter:@jaumecss

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