Críticas/On Demand/Para Pensar

Magnolia (1999): La dureza del perdón

“Y la vida dice: quizás nosotros hayamos acabado con el pasado, pero él no ha acabado con nosotros.”

El mundo es como una gran ciudad, donde cada individuo es un edificio que se construye lentamente. Cada uno de ellos presenta al resto una fachada, una imagen que se ha labrado ya sea por métodos positivos o negativos y con mayor o menor éxito, pero que en definitiva es lo que se ofrece a la vista de los demás. Sin embargo, esa máscara no siempre muestra la realidad, sino que detrás de ella se esconden paredes vírgenes y grandes imperfecciones que se intentan ocultar. Cuánto más falsa sea esa fachada, más fuerte será el estruendo del derrumbamiento de su estructura.

magnolia_1999_8


Paul Thomas Anderson, director de Pozos de ambición (2007) y The Master (2012), incide en ese desmoronamiento de la persona, que en situaciones límite no tiene más partido que desvelar la verdad, su verdad, esas paredes vírgenes e imperfecciones que tanto tiempo ha intentado encubrir detrás de su fachada aparentemente perfecta.
¿Y qué hay después de eso? ¿Qué les queda a esos escombros? ¿A esa persona? Pues la espera de la redención, lograr el perdón de todo aquel que en su momento se vio perjudicado por sus actos, basados en la mentira, en el egoísmo y, sobre todo, en el miedo.

Magnolia empieza con un ritmo vertiginoso, que logra mantenerse a lo largo de sus 3 horas de duración. Se consigue gracias tanto al brillante manejo de la cámara, pues los múltiples planos secuencia de seguimiento que entrelazan las acciones de los personajes imprimen un ritmo trepidante  al filme; como por la voracidad del argumento, ya que se trata de una trama basada en historias entrelazadas que confieren para desembocar en un mismo punto: la redención. Y Anderson nos aguarda una sorpresa argumental, que gustará o no, pero que ha llegado a caracterizar la película y justifica la pregunta planteada al comienzo de la cinta: ¿Existe la casualidad?

tom cruise

Frenética, inteligente, sorprendente y con grandes actuaciones (destacar a Julianne Moore y Tom Cruise), Magnolia es todo un ejercicio para el espectador. Fuera de los prejuicios que pueden generarse en el hecho de que dure tres horas, es una obra que recomiendo encarecidamente ya que no dejará indiferente a nadie.

Mi nota: 7,5

Sin título-1

Carlos Riberacarleos: “La primera vez que fui al cine (para ver El Rey León) me cagué en los pañales. Hoy, con según qué película, todavía me sigue pasando aunque no literalmente. De momento.”

Twitter:@carleosribera

Un pensamiento en “Magnolia (1999): La dureza del perdón

  1. Pingback: There Will Be Blood (2007): la soledad de la avaricia | Se ha Escrito Un Cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s