Críticas/Jueves/Para la Cena con Amigos

Martín Hache (1997): Reflexionar es fácil

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que vi esta película. Fue en casa de una buena amiga, Diana. Tendríamos unos 16 años y debíamos estar empezando bachillerato, o acabando 4º de ESO, no recuerdo exactamente. He de decir que fue una película que me marcó, aún no me consideraba un apasionado cinéfilo, eran tiempos de adolescencia, me gustaba el cine sin más, no como pasión, pero empezaba a tener inquietud y esta película probablemente me guió por una senda en la cual debía comenzar mi amor por el Séptimo Arte. Debía ser el año 2007-2008, el fantasma de la crisis quedaba lejos, empezaba a sonar un run-run, quizás yo lo escuchaba algo más que el resto, era una época entre discos y camisetas de Eskorbuto, La Polla Records y demás, pues yo era un poco más punki que la media, y podía intuir que no todo iba a ser de color rosa.

La fecha en que la vi -curiosamente- coincide con una década más tarde que el estreno de Martín Hache, pero me resultó totalmente adecuada y relacionada para el contexto político-social que estaba viviendo. Si pensáis, 1997, es cuatro años antes del corralito argentino, y como se muestra en la película, Hache es un joven sin ningún futuro. Más o menos cuando vi la película me sentí igual, y veo que todo se repite, en 2001 fue el corralito, y aunque ahora no haya habido un corralito, sí que hemos desembocado en una crisis -sobretodo para los jóvenes- en la que la película resulta ser un fiel retrato del hoy. Somos jóvenes sin futuro, vacíos, sin esperanza. Hace algún tiempo leí una frase que me marcó, llevo un rato buscando a ver si encuentro el autor, pero no hay manera, decía algo así cómo: ”Quien no tiene futuro, no tiene nada”. Algo similar escribió un escritor inglés llamado Arthur C. Clarke Esta es la primera época que ha prestado mucha atención al futuro, lo cual no deja de ser irónico, ya que tal vez no tengamos ninguno.”

176525_448157301897563_1696465466_o

Martín Hache es una obra maestra dirigida por el argentino Adolfo Aristarain -el mismo que nos ha brindado otras joyas como Un lugar en el mundo (1992) o Lugares Comunes (2002)- que trata sobre un padre y un hijo. Un padre -también llamado Martín- que vive en Madrid, es director de cine y teme al compromiso, teme las ataduras, teme simplemente el amor. Su hijo, tras una sobredosis en Argentina, va a vivir con él; éste, por otra parte, no sabe cuál es su camino, no sabe que ha de hacer, no encuentra su lugar en el mundo -nunca mejor dicho-.

La pueden tildar de pretenciosa, sí, no lo voy a negar, pero el director consigue una obra redonda. Trata todo tipo de temas existenciales y de importancia con una sinceridad y un talento al alcanze de muy pocos. Deja frases para el recuerdo, y demuestra su validez el hecho de que 16 años después todo el mensaje sigue vigente, y lo seguirá me atrevo a decir que durante 500 años más, por no decir para siempre. Me quedo con dos frases sobre todo, una viene en el monólogo que hace Martín (padre) en el restaurante nada más llegar el hijo de Buenos Aires, y que es una cita perfecta para lo que es la patria: ”La patria es un invento, tu país son tus amigos y eso si se extraña”. No quisiera dejar de olvidar la cita del gran Dante -actor de espíritu libre, íntimo amigo de Martín padre- en otro mítico monólogo y en la que dice ”Hay que follarse a las mentes”.

666666-1

Capítulo aparte merecen los actores, vuelvo a decir 500 años -siento la reiteración- pero es que son esos los que hubiese tardado Aristarain en encontrar unos no mejores, iguales. Se exprimen al máximo en sus papeles, actuaciones sinceras, en las que se dejan todo el alma, como si fuera el papel de su vida -que lo fue-. Tanto Federico Luppi (Martín Padre), como Juan Diego Botto (Martín Hache), como Eusebio Poncela (Dante) así como Cecilia Roth (Alicia) forman un cuadrado perfecto. Tras ver la película hubieses soñado con vivir una experiencia con ellos, porque es vida en estado puro.

¿Por qué quedas bien en una cena de amigos con esta película? Porque está repleta de conversaciones que habrás soñado tener con tus amigos. Cuando alguien quiere tener una conversación filosófica, quiere tener lo que Martín Hache consigue en Madrid. Os lo aseguro, vuestra vida cambiará con sus diálogos, con la historia, con sus personajes, igual que le pasa a Martín Hache, os pasará a vosotros, no os quedaréis indiferentes.

Mi nota: 9

Ver en Filmin

Sin título-1

Lluís Muñoz

lmpandiella: “El cine no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad”. El cine lo es todo, allí puedes encontrar la vida, la muerte, el llanto, la risa, la ilusión, la impotencia, los sueños… no falta nada!

Twitter:@Lmpandiella

3 pensamientos en “Martín Hache (1997): Reflexionar es fácil

  1. da ganas verla solo por la energía que pones en recomendarla!! y también por lo de “está repleta de conversaciones que habrás soñado tener con tus amigos” (però escolta, treu de tant en tant aquests temes de conversa a n’es bar i ja no hi hauràs de somniar! haha)

  2. Muy buena crítica, refleja a la perfección la energia de la película. Remarcar que Eusebio Poncela con el papel de Dante, consigue uno de los mejores personajes que el cine haya tenido nunca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s