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Me llamo Smithee, Alan Smithee

Hay personas multidisciplinares que por sus venas circula el arte y lo mismo saben dirigir, que también saben actuar, escribir, cantar, pintar, seguido de un largo etcétera. Pues bien, hoy os voy a hablar de una de esas prolíficas personas que han tocado diversos ámbitos dentro del mundo cinematográfico, os hablo de un sujeto que tiene en su haber más de 35 largometrajes, un buen puñado de series para la televisión, más algunos videoclips. Os hago conocer una persona que, a su vez, ha desempeñado labores como director, actor, guionista, director artístico, o de orquesta. ¿Queréis conocerlo? ¿Sí? De acuerdo, responde al nombre de Alan Smithee, pero éste no existió físicamente. Incluso, para hacerlo más enrevesado, Smithee lo mismo un día se levanta como Sidney Lumet, que otro día es Dennis Hopper, otro Sam Raimi, Don Siegel, John Frankenheimer, David Lynch, más una larga lista.

¿Cómo? ¿Qué no existe físicamente? ¿Qué Smithee es también Lumet o Siegel? ¿Qué si estoy de broma? Muchos pensarán que me he vuelto más loco de lo que ya estoy, que os estoy tomando el pelo, o puede que algunos tantos ya conozcan donde está la trampa. Sin más dilación, descubramos el prestidigitador. La auténtica razón es que Alan Smithee, también conocido como Allen Smithee o Allan Smithee, a su vez anagrama de ‘The Alias Men’, es el nombre que suelen asumir los trabajadores del gremio cinematográfico cuando, por alguna razón conocida o no, desean declinar su aparición en los créditos de una película. Como podéis ver, la cosa se pone interesante.

Alan Smithee

Alan Smithee, genio y figura hasta la sepultura… del mal cine, se entiende.

Sobre el origen del sobrenombre, acuñado por la Asociación de Directores de América, o lo que es lo mismo, la DGA, existen varias teorías. Algunos sostienen que, inicialmente, el seudónimo utilizado para tales efectos iba a ser el de Al Smith, pero finalmente se descartaría por ya existir un director con ese nombre. También están los que defienden que se eligió Smith por ser un apellido muy común en los Estados Unidos, añadiéndole ‘ee’ final para no mancillar tan cacareado apellido. Sin embargo, la teoría con más empaque es la que dice que se creó en base a ser un anagrama de ‘The Alias Men’. Llegados a este punto, los directores que no estaban satisfechos con el resultado final de su trabajo, o bien habiendo tenido algún tipo de problema derivado durante su realización, solicitaban a la DGA el uso del alias.Dando un salto en el tiempo podemos comprobar que, anteriormente, habían cientos de casos en el uso de seudónimos para el mundo del arte, y cito al vuelo; Molière con Jean Baptiste Poquelin, Stendhal con Marie-Henri Beyle, Yukio Mishima con Hiraoka Kimitake, o Boris Vian con Vernon Sullivan, entre muchos otros. Entonces ¿Por qué el cine se iba a quedar fuera de todo esto? Evidentemente no lo hizo, bastándose de un único comodín para asignar la autoría a todas esas obras defenestradas por sus propios creadores.

Don Siegel es Alan Smithee

Hola, soy Don Siegel y en los hoteles firmo como Sr.Smithee

Hechas las presentaciones, conozcamos las primeras apariciones del más apócrifo de los directores, el cual cuenta con el dudoso honor de haber participado en muchas de las obras más abyectas del cine; reíros vosotros de Ed Wood. El primer caso documentado en el uso de Smithee se remonta al año 1967, con la filmación del western La ciudad sin ley. La primera versión de los hechos cuenta que sus directores Robert Totten y Don Siegel –al que se recuerda más por el clásico de terror La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) o Harry, el Sucio (1971)-,  sufrieron el típico caso de discrepancias artísticas, dando como resultado que ninguno quería hacerse cargo de lo que habían filmado, lo que les obligó a buscar un socorrido reemplazo en los títulos de crédito.

La segunda versión cuenta que Totten fue despedido y reemplazado por Siegel debido a las diferencias que tenía el primero con Richard Widmark, estrella del film. Cuando el rodaje se dio por finalizado, Siegel argumentó que Totten había dirigido más que él y rechazó aparecer en los títulos de crédito. Si bien, Widmark estaba totalmente en contra que Totten apareciera acreditado, así que la DGA tuvo que mediar, por primera vez, con el uso de tan mítico mote. Para más inri, la película acabó teniendo bastante éxito entre crítica y público (sic).

Alan Smithee 3

Dios, salgo en los Pájaros II ¡Matadme!

Sin embargo, la DGA no siempre cedía el uso del seudónimo. Un ejemplo sonado fue el de Tony Kaye con American History X (1998). Un enfadado Kaye se quiso borrar de los créditos de su película debido a que las ínfulas de Edward Norton empujaron a los productores a variar el montaje del director para que el actor tuviera más cuota en pantalla. El realizador aireó este hecho a la prensa sin darse cuenta de su error; el asunto es que la DGA hizo caso omiso a la solicitud de Kaye, debido a que ellos sólo concedían el seudónimo si no se decían públicamente los motivos de su uso.Más paradójico resulta el hecho por el cual aún hay debates acalorados que cuestionan que la película de Siegel y Totten fuera la primera en llevar el mote de Smithee. El motivo es que La ciudad sin ley se terminó estrenando en el año 1969, justo un año después del estreno de El cowboy de hierro (1968), film romántico de dudoso gusto dirigido por Jud Taylor, y también atribuido al Sr.Smithee. Peleas estériles al margen, después de eso una retahíla de pufos, a cada cual más grande, hizo uso del nombre de Alan Smithee. Destaco títulos de la índole de Los pájaros 2 (1994) de Rick Rosenthal, Camino de retorno (1990) de Dennis Hopper con Jodie Foster, Hellraiser IV (1996) de Kevin Yagher, o capítulos de seriales para la televisión como Colombo, MacGyver o La hora de Bill Cosby, por citar unos pocos. 

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Tony Ka… emmm, digo, Alan Smithee, aquí mando YO

Hay más casos de renombre. Como había introducido en este artículo, el uso de Alan Smithee no sólo se adscribe al trabajo de los directores cinematográficos, también se incluyen a otros trabajos como los de guionista, actor, productor, director de fotografía, asistente de dirección, montador, o diseñador artístico. Ejemplifico; los hermanos Ivan y Sam Raimi firmaron en 1992 el guion de The Nutt House, respectivamente como Alan Smithee Jr. y Alan Smithee Sr. No hace falta decir que la película deja mucho que desear…

Yendo más lejos, Smithee también se ha dado al mundo del videoclip ¿Adivináis quién dirigió ‘I Always Love You’ de Whitney Houston? Sí, fue el cotizado fotógrafo Nick Brandt, el cual se salió de la autoría debido a que el productor Clive Davis metió los morros más de lo debido en el montaje final. Otro ejemplo es cuando se realiza -de mal modo- la versión televisiva de una película, en este caso tenemos a David Lynch que defenestró la versión para la pequeña pantalla de Dune. O cuando directores rehúsan aparecer acreditados en los infaustos remakes de sus películas originales, es el caso de gente como Martin Brest con Esencia de Mujer, o  Michael Mann con Heat. Y aún más allá de las lides con la cámara, el colega Alan expande sus tentáculos allende otras artes, véase, firmando alguna publicación del cómic de Daredevil.

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Eric Idle ayuda a dejar por los suelos la leyenda de Smithee en ¡Arde Hollywood!

¿Pero creéis que una anécdota tan maravillosa como la que encierra este alias iba a pasar desapercibida a los guionistas hollywoodenses? ¡En absoluto! En 1998 Arthur Hiller, y no confundir con el más competente guionista Arthur Miller, dirigió la película ¡Arde Hollywood!, que contaba la vida de un director llamado Alan Smithee (protagonizado por el ex-Monty Python Eric Idle). Obviamente y para no salirse del guión, Arthur Hiller firmó con el apodo de marras, además de cosechar 9 nominaciones a los Razzies. De hecho, esta ponzoña fílmica hizo –si es que anteriormente no había quedado lo suficientemente claro- que el nombre de Alan Smithee fuese vinculado ad æternum con películas de muy baja calidad, por lo que la DGA decidió mandar al ostracismo el seudónimo. Pero como la caspa siempre aflora, y en cantidades industriales, finalmente tuvieron que inventar otro seudónimo, en esta ocasión el de Thomas Lee, cuya primera obra ha sido adjudicada a Supernova (2000) de Walter Hill

Para finalizar, como bien canta nuestro refranero popular, mala hierba nunca muere y, sorpresa, nos encontramos que Alan Smithee ha seguido firmando bodrios, aunque actualmente sea fuera de territorio yanqui, ya que la DGA no puede meter mano en películas que no sean de los Estados Unidos. Y yo me pregunto ¿Veremos próximamente aparecer a Alan Smithee cuando acabe mi proyecto final de carrera? Cualquiera lo sabe.

Sin título-1

Chus GarcíaChusGarciaRodriguez: “Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.”

 Tumblr: Tarkovski

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