Críticas/On Demand/Para Disfrutar de Rarezas

Shark Attack 3: Megalodon (2002): El Tiburón Metamórfico

¿Recordáis las películas de domingo por la tarde de Antena 3? Sí, esas con bajo presupuesto, alemanas o canadienses y con tramas conspiratorias y/o pastelosas. Pues Shark Attack 3 es peor.

Shark Attack 3: Megalodon (llamada en España Terror en el Abismo por eso de las localizaciones patilleras de los títulos) fue concebida por el señor David Worth. Y lo de concebida adquiere un doble significado al saber que Worth es famoso (por decir algo) por Kickboxer (1989, protagonizada por Van Damme) y por una serie de películas pseudo-pornográficas como How Sweet It Is! / Qué Dulce Es! (1978), Frat House / Casa de Fraternidad (1979) o la inconfundible Doing It / Haciéndolo (1983).

Después de los mencionados exitazos Worth recurrió con asiduidad al negocio de las Straight-to-TV movies (también conocidas como películas tan malas que no hay un par de estrenar en el cine) dirigiendo, entre otras perlas del cine de acción y ciencia ficción (de serie B, claro está), esta película, una secuela a Shark Attack 2 (2001), dirigida por él mismo y a su vez secuela de Shark Attack (1999). Pero, ahora que lo que escriba ya no saldrá en portada, hablemos de la peli.

No esperéis esta calidad de imagen en el resto de la película, ésto es promocional.

No esperéis esta calidad de imagen en el resto de la película, ésto es promocional.

Shark Attack 3 está protagonizada por John Barrowman, que representa de lo poco salvable de la cinta en cuanto a carisma y actuación, y eso que no es el mejor Barrowman que recordamos (véase sus papeles en Torchwood o Doctor Who, o incluso en Arrow, más recientemente). Su personaje se llama Ben, un socorrista que va a bucear a las aguas del Océano Pacífico cerca de la costa, encontrándose en su inmersión un cable gigantesco de fibra óptica (no le busquéis sentido) con un diente de tiburón clavado. El diente y el cable se convertirán en el eje central de la película, reuniendo a Ben con una paleontóloga llamada Cathaline (Jenny McShane) que acabará descubriendo que puede tratarse del diente de un tiburón prehistórico: el Megalodon.

Lo más interesante de la película es que, aunque parezca una de las muchas producciones sin presupuesto del canal Sy-fy (entre las cuales se cuentan numerosos animales marinos mutantes asesinos), no lo es. De hecho durante los primeros momentos de la película, la podríamos confundir con una película de calidad regular o pasable. Nada más lejos de la realidad.

Las risas sin fundamento son recurrentes en Shark Attack 3: Megalodon

Las risas sin fundamento son recurrentes en Shark Attack 3: Megalodon.

La realidad es que Terror en el Abismo intenta ser Tiburón (incluso utiliza montajes sonoros similares al acechar el maquiavélico bicho las aguas) y, como es de esperar, falla estrepitosamente. Si buscas calidad, vale más la pena ver por quincuagésima vez el Sea Odyssey en Port Aventura que los efectos especiales baratos y acartonados de éste film.

La falsedad de los CGI (Computer-Generated Imagery) es tan apreciable que quema las retinas, y el tiburón se convierte en un elemento cómico a la segunda o tercera vez que aparece, viendo que los directores no se deciden en un tamaño para éste. Igual en una toma parece un tiburón normal que en otra es del tamaño de Manhattan.

Y por otro lado, pero siguiendo con la misma dinámica, va el guión. Los personajes son previsibles, planos, en ocasiones incoherentes, y el diálogo, una de las partes más importantes de una película sonora, es pobre y poco imaginativo. La única pizca de originalidad del diálogo la introduce Barrowman, improvisando una escena que pensaba que sería para toma falsa. En una película normal, quizás sí, pero en Shark Attack 3 se convierte en uno de los mejores momentos del visionado, y en un fenómeno de ese mundillo friki que es Internet.

Os preguntaréis ahora, sin embargo, ¿pero este qué hace? ¿no tendría que intentar recomendarme la película? Y bien cierto es que lo voy a hacer. Porque en el cine existe una escala de calidad, donde una película puede ser buena, puede ser regular, o puede ser mala. Pero existe un límite más allá de “mala”, que se cruza en contadas ocasiones y la mayoría de ellas queriendo. Es el fenómeno conocido como “película tan mala, tan mala, tan mala, que acaba siendo buena”. Eso es Shark Attack 3: Megalodon, o Terror en el Abismo o como queráis llamarla. Desde los efectos especiales chapuceros, al diálogo sin sentido con continuas alusiones sexuales ridículas, y pasando por los grandes momentos de delirio hilarante del director y los guionistas (que se han convertido en memes en la red), ésta es una película divertida e interesante de ver, sobretodo si te reúnes con unos cuantos amigos y la veis una tarde de verano para echaros unas risas. Quizás no sea la mejor de las de éste “género” (Sy-fy se lleva la palma con sus Sharktopus o Dinocroc versus Supergator), pero sí es una a considerar, aunque sea cutrona, cutrona, como nos dice el apellido de uno de los actores de la película.

Mi nota: 5 (por las risas)

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angel-revertefareang: “En el cine me llevo decepciones a la par que alegrías, y quizás en las películas que uno menos esperaría. Pero como dicen, para gustos los colores, y mientras todos coincidamos en que las obras maestras son obras maestras, tendremos derecho a que nos gusten películas como Crepúsculo. Bueno, no, esa no.”

3 pensamientos en “Shark Attack 3: Megalodon (2002): El Tiburón Metamórfico

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