Críticas/Jueves/Para la Cena con Amigos

Let’s Get Lost (1988): el genio decadente

A todos nos gusta quedar bien y más si es entre amigos, en ocasiones buscamos esa sensación de satisfacción personal al captar la atención de los demás con algo interesante que uno puede aportar. Pues aquí está mi propuesta para intentar sorprender a más de uno e introducir el mundo del jazz y del documental.

Chet Baker es una de esas figuras idealizadas en el mundo de la música jazz. Es el paradigma de genio atormentado, con grandes problemas de adicción que le dejaron demacrado y aún así cuando se acerca al micrófono conserva esa magia que le hizo único. Se trata pues de una de las figuras claves del jazz sobretodo durante los años 50. Un virtuoso del jazz y una persona enigmática hasta en el momento de su muerte en 1988 con versiones que apuntan por igual al accidente y al suicidio. Su muerte el mismo año en que se estrenó el documental hizo que las imágenes recogidas en este se convirtieran en uno de los últimos testimonios del músico, otro elemento que añade aún más magnetismo a su figura y al film.

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Let’s get lost hace un recorrido por la vida de Chet Baker, pasando por su malograda carrera como trompetista y cantante, desde sus inicios como prometedora estrella del jazz (1950) hasta su posterior declive y reaparición (1980) así como también los detalles de su turbia vida personal y sentimental. Todo ello a través de las intervenciones de músicos, hijos, ex mujeres y del propio Chet Baker en sus últimos tiempos. Donde vemos a una persona melancólica, reflexiva, con remordimientos de conciencia y de mirada triste. El relato se interrumpirá en varios momentos, magníficos, en los que simplemente le veremos interpretando con su voz o con la trompeta alguno de sus temas.

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El conjunto del film es sin duda un ejercicio de delicadeza que consigue acercarse de forma intimista al protagonista de la narración. El fotógrafo Bruce Webber dirige acertadamente este documental impregnándolo de  este carácter que viene dado en parte por un buen uso de la camera y del primer plano, así como también la imagen en blanco y negro (elemento recurrente en la carrera de Bruce Webber) todo ello ayuda a recrear esta atmósfera de melancolía y nostalgia que concuerda al milímetro con el jazz y el espíritu de Chet Baker.

Let’s get lost es un documental interesante tanto para el que está familiarizado con la obra y la vida de Chet Baker como para el que lo conozca por primera vez. Un film que gustará especialmente al aficionado al jazz y a la música en general y que seguro servirá para entablar futuras conversaciones entre amigos.

Mi nota: 8

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Arnau Gódiaarnaugodia: Al igual que con la música, hay una película para cada momento, situación y estado de ánimo. El problema es encontrarla.

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