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El Grito Wilhelm, la Leyenda

Tambores lejanos (1951) sin duda tiene muy buenos créditos, léase, Raoul Walsh en la dirección, Sid Hickox en labores de dirección de fotografía, Max Steiner en la composición musical, más la participación de buenos actores como son Gary Cooper, Mari Aldon o Richard Webb. No está nada mal, de hecho, es una buena película de aventuras. Pero cuando uno nombra cualquiera de las personas que he citado, este film no suele aparecer en los comentarios y, sin embargo, Tambores lejanos será más recordada por los tiempos de los tiempos debido a la siguiente escena:

¿Habéis notado algo extraño? ¿La paramnesia os rebota en el cerebro en estos momentos? ¿Un matiz familiar? ¿Será cosa del cocodrilo? ¡No! Prestad atención al segundo 16. ¿Ahora sí? En efecto, este alarido que emerge, cual cacofonía, del malogrado explorador en el momento de ser devorado por el reptil, lo hemos escuchado en cientos de películas. Se trata, ni más ni menos, del legendario -no confundir con la canción de James Blake- Grito Wilhelm, y en esta película es donde se profirió por primera vez. Pero conozcamos un poco más sobre él. 

El grito para esta escena fue registrado en una única toma, posteriormente a la filmación de la película, por el actor y cantante Sheb Wooley, conocido, también, por su interpretación de Miller, el hermano de Frank Miller, en el western Solo ante el peligro (1952) de Fred Zinnemann, o por su radio-fórmula ‘The Purple People Eater’ del año 1958.

"Hola, soy Sheb Wooley y se me da mejor gritar que cantar"

“Hola, soy Sheb Wooley y se me da mejor gritar que cantar”

A partir de ahí, y el que escribe estas líneas desconoce si por chascarrillo o no, lo cierto es que tan mítico berrido pasó a ser stock de la Warner Bross y las décadas de los 50 y 60 engrosaron su utilización en películas como El honor del Capitán Lex (1952) de André De Toth, La humanidad en peligro (1954) de Gordon Douglas, Ha nacido una estrella (1955) de George Cukor, Grupo Salvaje (1969) de Sam Peckinpah, o Callejón sin salida (1966) de Roman Polanski, por citar algunas. Pero el auténtico punto de inflexión, y posterior boom, en su uso no llegaría hasta el año 1977 de la mano de Ben Burtt.

Este técnico de sonido trabajó en una de las películas más icónicas de la historia del cine, La guerra de las galaxias (1977) de George Lucas, y repescó tan singular chillido para utilizarlo en una escena en la que un strormtrooper caía abatido perdiéndose en la inmensidad del espacio. No quedándose ahí, Burtt cogió tanto cariño a este recurso sonoro que lo bautizó con el título de ‘Pvt. Wilhelm’ en honor del nombre de un personaje secundario que emitió el mismo grito en  La carga de los jinetes indios (1953) de Gordon Douglas. 

Star Wars

“Sí, también soy conocida por incorporar el Grito Wilhelm”

Bien es sabido que los más respetados artistas siempre han firmado sus obras con señas distintivas de su cosmogonía creativa; y el amigo Burtt no quiso ser menos, convirtiendo el Grito Wilhelm en su marca de la casa. Esto fue así hasta el punto de usarlo en prácticamente todas las producciones donde lo podía insertar de forma someramente explicita.  Su impronta estridente se puede escuchar en todas las películas de la saga galáctica, así como en otros trabajos donde participó, la mayoría asociados a George Lucas, como la saga de Indiana Jones, Willow (1988) y un largo etcétera.

Desde entonces no sólo ha quedado el grito acotado al imperio Lucasfilm, cualquiera con el oído avizor podrá reconocerlo fácilmente en producciones de cualquier tipo, época y presupuesto. Parafraseando a Fischer, no hay últimas partes si se sabe como compartir y, desde luego, la fiebre Wilhelm no podía quedarse sólo en el celuloide más tradicional. Series de televisión como El coche fantástico (1×03), Expediente X (7×19), Padre de familia (5×16, 6×01, 6×12), o Los Simpsons (21×11) también han hecho uso de tan socorrido quejido. Incluso nuevas artes como los videojuegos han querido su parte del pastel, añadiendo Wilhelm a títulos como Call of Duty 2, God of War, Tony Hawk’s Project 8, Mafia, o Assassin’s Creed, dentro de un cada vez más nutrido número.

Evidentemente el Grito Wilhelm no tiene la calidad artística de otros famosos gritos como el de Munch o Antonioni, pero sí que cuenta con su pequeña parcela de importancia en este mundillo, claro está, para quien lo sepa -y quiera- identificar. Puesto que la lista de películas que lo incluyen es vastísima y tampoco es procedente ocupar más bits con mi lírica, nada mejor que dejaros con el siguiente vídeo que homenajea al Grito Wilhelm en una auténtica orgía de la disonancia en el cine:

Sin título-1

Chus GarcíaChusGarciaRodriguez: “Un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador.”

 Tumblr: Tarkovski

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