Especiales

Directores que me ponen: P. T. Anderson

Cuando uno cuenta con apenas 40 años y ha dirigido diversas obras magnas del cine, se le debe quedar una cara curiosa, algo así como la que le ha quedado a Paul Thomas Anderson: una sonrisa medio burlona, una sonrisa que lo que nos dice es: “Lo he conseguido, he cumplido mi sueño y puedo seguir cumpliéndolo. He llegado al lugar donde quería llegar cuando rodé mis primeros vídeos en Super 8”.

A los hechos me remito:

PT1

PT2

Ese chico nacido en el Valle de San Fernando, ubicado en Los Ángeles, se ha convertido en uno de esos directores a los que es imprescindible seguirles la pista.

¿Por qué? Hay muchos. No teniendo suficiente con tener una de las mayores habilidades en el terreno técnico dentro del cine contemporáneo, el señor Anderson presenta en cada una de sus películas temas que llegan para remover las mentes de todo aquel que las vea, siendo The Master una de sus películas más sesudas.

Pero vayamos por partes. Hagamos un repaso por su filmografía de largos, prometo que será un paseo seguro y libre de spoilers.

Sydney  a.k.a. Hard Eight (1996)

PT3

Anderson consiguió 20.000 dólares con ayuda de su novia, su padre y unas partiditas de Póker en Las Vegas. Por tanto es lógico que su corto Coffe & Cigarretes de 1993, versara sobre el mundo de Las Vegas, y como conseguir algo de dinero con un par de billetes.

De Cofee & Cigarretes  surgió su primer film, Sydney, que fue renombrado a posteriori como Hard Eight, que es lo que se consigue jugando a los dados cuando sacas un doble cuatro en ellos.

En este film Philip Baker Hall enseña a John C. Reilly a vivir en Las Vegas con una base muy pequeña de dinero, concretamente 50 dólares. La clave es “ir moviendo el dinero” y sobretodo no ser muy ambicioso. Curioso mundo el de los casinos. Obviamente esta trama es bastante sencilla y la cosa se tuerce. Lo que comienza con un encuentro entre desconocidos y un acto de caridad, desembocará en una historia sobre la culpa, un tema que volverá en la carrera de Anderson.

Este film, el menor de sus trabajos y el menos conocido, supuso la primera piedra de algo que se convertiría en una catedral, y asentando ideas y tecnicismos que volverían, como por ejemplo este largo plano secuencia.

Boogie Nights (1997)

PT4

Se decía de John C. Holmes que tenía el pene más largo, tieso y duro de la industria del porno, y quizá fuera así, puesto que en los años 70 y 80 apareció en aproximadamente 2200 producciones pornográficas. No está mal.

Inspirado por esta figura, Anderson realizó el que sería su primer corto, una producción amateur y de género mockumentary de unos 30 minutos llamada The Dirk Diggler Story (1988):

Este corto se convirtió en el germen de una de sus obras maestras: Boogie Nights.

En ella Dirk Diggler, un lavaplatos interpretado magistralmente por Mark Whalberg, asciende de mozo de cocina a rey masculino de la industria pornográfica, por unos escenarios poblados por personajes de lo más variopintos interpretados por estrellas y actores reincidentes como Philip Seymour Hoffman, John C. Reilly o Juliane Moore.

Como nos han contado, porque nadie la conocemos (o eso pretendemos) la industria pornográfica es un mundo de lo más sórdido, y aquello que parece brillar como el neón, es en realidad un lugar con rincones muy oscuros. Esos rincones oscuros aparecen en forma de celos, de drogas, o de maternidades imposibles.

Aquí Anderson, con un presupuesto mucho más holgado, se marcaría algunos fragmentos que se han convertido con el tiempo en piezas para enmarcar dentro de la historia del cine. Planos con inclinaciones imposibles derivando en iluminación exterior – interior, cámaras subacuáticas, etc.

Contemplad:

Si un servidor fuera vendedor de Steadicams, llamaría a las puertas de mis posibles clientes con estos vídeos debajo del brazo diciendo: “Miren lo que pueden alcanzar a hacer”.

Magnolia (2000)

PT5

Para Paul Thomas Anderson esta es “Para bien o para mal… mi mejor película. Sin estar del todo de acuerdo, se le debe aplaudir que sin lugar a dudas si película más ambiciosa y en algunos aspectos compleja.

Magnolia es una película coral, sin lugar a dudas, con distintas historias que nos presentan aspectos negativos de la humanidad como la hipocresía, la mentira, la soledad y, sobretodo, la culpa. Como en la mayoría de películas del director, aquí nadie es inocente de nada, y todos arrastramos algo, y si no, con el tiempo, ya lo arrastraremos.

Este film contó con un reparto también de excepción, entre ellos Julian Moore, John C. Reilly, Philip Seymour Hoffman, Philip Baker Hall, William H. Macy Melora Walters (todos reincidentes), Felicity Huffman, Jason Robards (en su último papel) y el que para mí quedó consagrado en este film: Tom Cruise.

Éste, en el papel de un hipócrita de la autoayuda, se merienda a la cámara en escenas como esta:

Espectacular.

Con casi tres horas de duración y una intensidad pocas veces vista, y con especial mención al monólogo de Robards, que no pondré aquí por amor al argumento, el film se cierra con un hecho con ciertas reminiscencias bíblicas, y un posible profeta entre sus protagonistas.

Espero que despierte vuestra curiosidad.

En el terreno técnico, como no, los planos secuencia volverían a hacer acto de aparición, con ejemplos como este:

Ahí es nada.

Punch Drunk Love (2002)

PT6

El siguiente film de Paul Thomas Anderson se inicia con una extraña y excéntrica secuencia, con pianos y accidente de tráfico que aparentemente no tienen mucho que ver con la historia.

En esta producción Adam Sandler nos hizo pensar por un momento que aquello de hacer el tonto ante la cámara se había acabado:

Mentiroso.

Sandler, en este intento de reflote de su carrera, interpreta a un excéntrico y violento empresario, que se mete en un lío con una línea erótica a la vez que se enamora de una encantadora chica interpretada por Emily Watson.

Esta película es una de las olvidadas de su filmografía, junto con Hard Eight, y es una injusticia, puesto que representa una de las películas románticas con toque de comedia más originales y relevantes de la década pasada.

No es fácil encontrarla, y más con el título paupérrimo con el que se la bautizó en España, Embriagado de amor, pero os animo a echar un vistazo a esta curiosa producción.

Como curiosidad, Sandler le debió caer bien a Anderson, puesto que existe una rareza de corto donde ambos colaboraron de nuevo:

Pozos de Ambición (2007)

PT7

El mundo de los pioneros del petróleo es un mundo que, sin lugar a dudas, se presenta como uno de los fragmentos más oscuros de la historia de la riqueza en Estados Unidos.

Daniel Plainview es uno de estos pioneros que buscaban la fortuna excavando. Un papel jugoso, sin lugar a dudas, y para ello Anderson sabía que necesitaba al mejor, y lo tuvo: Daniel Day Lewis.

Porque este señor se come la pantalla, y si no, esperad a la última escena de la película para ver uno de los mejores trabajos actorales que un servidor recuerda. Sin querer menospreciar, claro, todo el previo de la película, de un nivel excelente durante todo su metraje. Pero el final es simple y llanamente sobrehumano.

En esta película se tratan de nuevo temas que no se pueden tildar de optimistas, ya que la desgracia puebla las llanuras que explota Plainview. Pero no es sólo él el desgraciado, sino que el predicador que aparece, interpretado por Paul Duno magistralmente:

no se librará de la malicia humana.

En esta película hay que destacar también la magistral banda sonora, compuesta por el componente de Radiohead Jonny Greenwood, y que eleva los estándares de la película a otro nivel, acompañando la imagen de manera simétrica en todo momento.

Si yo no os convenzo, quizá lo hagan las decenas de listas que se atreven a tildarla como una de las mejores películas de la década, una de las mejores del cine americano contemporáneo, o una de las mejores del cine americano de todos los tiempos.

El tiempo pone a cada uno en su lugar.

The Master (2012)
PT8

Abriré boca:

En Pozos de Ambición Anderson ya empezó a toquetear el tema de la religión, y como esta pretende superar al individuo, pero ha sido en The Master cuando esta idea se convierte en el eje central de la película.

La cienciología contra Phoenix.

Phoenix se presenta aquí como un tío extremadamente excéntrico, superando todo aquello que podíamos haber visto en la filmografía del director. El personaje creado por el peculiar actor se probablemente se convertirá, con los años, en un icono del cine, de aquellos que se identifican con solo ver su silueta.

Alcohólico, violento, pervertido y sin ningún tipo de moral aparente Phoenix se encuentra con Hoffman, que interpreta a una suerte de fundador de la cienciología. A partir de aquí Hoffman intentará domar a Phoenix y convertirlo en un miembro productivo de su secta. ¿Lo conseguirá?

The Master se ha ido a casa con las manos vacías, injustamente, de muchas de las entregas de premios, pero es hasta cierto punto comprensible. Su narrativa es extremadamente distante, toca temas espinosos y para postre Joaquim Phoenix insulta al jurado de los Óscar. Que señor más auténtico.

Es injusto porque escenas como estas se merecen un par o tres de Óscar por cabeza. Cosas de la academia.

Jonny Greenwood vuelve a repetir en la música de la película, y de nuevo se convierte en un acierto, esperemos que estos dos artistas se vean las caras más a menudo.

El futuro

Los acérrimos de Anderson nos tiramos de los pelos sólo de pensar en sus dilatados tiempos de producción, pero esta vez estamos de suerte, para 2014 tiene un estreno previsto.

Inherent Vice es su nombre, y se trata de la adaptación de una novela de Thomas Pynchon, donde un detective se ve involucrado en un caso que ocurrió durante los crímenes de los Manson. Después de la caída de Robert Downey Jr. del proyecto, parece que se ha empezado a negociar con Joaquin Phoenix. Los pelos como escarpias.

Si aproximadamente morimos con 80 años, años arriba años abajo, nos quedan aproximadamente 40 años de Paul Thomas Anderson. La pregunta es, ¿cuántos de estos años verá este hombre en plano secuencia?

Sin título-1

Pau Lluís

PauLluis: “Una película son 24 mentiras por segundo al servicio de la realidad”

Twitter: @p_lluis

Un pensamiento en “Directores que me ponen: P. T. Anderson

  1. Pingback: There Will Be Blood (2007): la soledad de la avaricia | Se ha Escrito Un Cine

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s