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Especial Evil Dead (1981): el origen del mal

La saga Evil Dead marcó un hito en el género de terror en los años 80. Con motivo del estreno de su remakeSe Ha Escrito Un Cine ha considerado oportuno dedicarle un especial por todo lo alto. En esta primera parte haremos hincapié en el aspecto estilístico de su director, destacando aquellos referentes que afianzaron el sello personal de Sam Raimi y los hechos que motivaron la creación de esta mítica saga.

THE EVIL DEAD

Evil Dead, con el mítico collar formando una calavera.

El germen

Posesión Infernal se gestó en forma de mediometraje allá por el año 1978. Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert eran tres amigos con inquietudes cinematográficas que grababan cortos con una cámara Super-8. Por aquel entonces contaban con presupuestos ínfimos, hecho que marcaría la calidad de sus producciones.

Su éxito más notorio fue Within the Woods, en el que dos parejas eran atacadas por el espíritu que poseía a uno de los protagonistas. Fue rodada en formato 8mm y la calidad de la imagen deja mucho que desear, pero aún así consiguieron llamar la atención del público debido a su estilo sucio y sangriento, hecho que les motivaría a crear el largometraje.

Within the Woods poster

Preparando el cartel promocional de Within the Woods.

Tanto Within the Woods como Posesión Infernal comparten una gran cantidad de elementos comunes. Algunas de las escenas del mediometraje fueron grabadas de nuevo para el largo siguiendo el mismo patrón, como por ejemplo las tomas de cámara subjetiva balanceándose por el bosque iniciando una persecución, como si de un espíritu al acecho se tratara. Este será un recurso muy recurrente durante toda la saga.

Muchos de los sustos que funcionaron en Within the Woods fueron reutilizados, como la escena en la que una de las protagonistas huye del bosque hacia la cabaña, intentando abrir la puerta con llave y una mano le agarra del brazo o la escena con la que concluye el mediometraje donde uno de los demonios se levanta del suelo provocando el susto al espectador de forma idéntica en Posesión Infernal. Otros elementos fueron reciclados pero no con tanta exactitud, como cuando uno de los demonios se arranca su propia mano, hecho que fue improvisado por Bruce Campbell en su papel de antagonista en Within the Woods.

Within the Woods

En Within the Woods, Bruce Campbell era poseído por un demonio tras profanar un cementerio indio.

El estilo de Raimi no varió a lo largo de la saga Evil Dead, tanto a nivel técnico como narrativo. La segunda parte, Terroríficamente Muertos (1987) fue una secuela retcon, es decir, una continuación de Posesión Infernal pero con algunos elementos que variaban en la trama. La tercera parte, El Ejército de las Tinieblas (1992), fue un paso más allá al no repetir la fórmula de la cabaña asediada por demonios, pero el estilo, el humor negro, los juegos de cámara, la premisa y la atmósfera se mantienen. Se podría decir que a medida que avanzaba la trilogía, Raimi le daba una vuelta de tuerca aún mayor, siendo cada vez más subversiva pero menos terrorífica.

Lamentablemente, Raimi abandonó esta línea hasta casi veinte años después, cuando estrenó Arrástrame al Infierno (2009). A pesar de no tener el carisma de Evil Dead ni de Bruce Campbell, resultó una agradable vuelta a los orígenes, sin más pretensiones. Es una lástima, ya que como director de género de terror funciona mucho mejor que en el resto de sus trabajos.

evildead trilogy

La Santísima Trinidad.

Los referentes de un hombre polifacético

Si analizamos el resto de su filmografía nos podemos dar cuenta de que Sam Raimi no es un director prolífico pero sí muy versátil. Su incursión en el cine comenzó con el género de terror, pero en cuanto alcanzó cierta fama llevó a la pantalla grande algunos films con menos personalidad: Rápida y Mortal (1995), Entre el Amor y el Juego (1999) o Premonición (2000), entre otras. Poco a poco se integró en Hollywood hasta tener entre manos su proyecto más ambicioso, la saga de Spider-Man (2002, 2004, 2007). También sacó tiempo para actuar en algunas películas y series, así como ejercer de productor (El Grito, 2004; Boogeyman, 2005; 30 Días de Oscuridad, 2007). Su última película, Oz, un Mundo de Fantasía (2013), tan sólo deja destelllos visuales.

Para realizar Posesión Infernal, Raimi se inspiró en los mejores maestros del terror, siendo su principal ambición superarlos. Contó con tres referentes claros: Tobe Hooper, Wes Craven y George Romero. La primera referencia es clara, las persecuciones de Letherface por el bosque y la cabaña con decenas de huesos colgando. Según el propio Raimi, el osario fue un homenaje a La Matanza de Texas (1974), pero lo que en un matadero tenía todo el sentido del mundo en una cabaña resultaba inverosímil. Posteriormente, uno de los elementos más célebres de la saga creada por Hooper resultaría indispensable para Evil Dead: la motosierra.

Poster

La sierra mecánica terminaría por convertirse en un icono a lo largo de la saga.

Posesión Infernal también comparte la estética sucia y malsana de La Matanza de Texas, siendo por momentos igual de violenta y explícita que ésta. Era la estética que Raimi quería conseguir, la de las cintas de terror independientes que se grababan en 16mm por aquella época.

Otro de los refentes es Wes Craven, que antes de grabar su mayor éxito, Pesadilla en Elm Street (1984), ya había filmado dos grandes clásicos del género como son La Última Casa a la Izquierda (1972) y Las Colinas tienen Ojos (1977). Precisamente esta última película es tomada por Raimi como ejemplo. Cuando en Posesión Infernal los protagonistas echan un vistazo por la cabaña, en el sótano hay un poster roto de la película de Wes Craven. Sam Raimi explica que cuando vio esa obra maestra se percató de que en la escena en la que los mutantes caníbales secuestran al bebé de la familia, en el remolque se puede observar un poster rasgado de Tiburón (Steven Spielberg, 1975). Raimi lo interpreta como una manera que tuvo Craven de decir: “Spielberg, tu film es popular, esto es terror de verdad”. Así que utiliza el mismo recurso para contestar a Craven de igual forma.

the-evil-dead-1981-the-hills-have-eyes

Al fondo se puede ver el cartel medio roto de Las Colinas tienen Ojos, con el mítico Michael Berryman.

Pero quizás el ejemplo más evidente sea el de George Romero con La Noche de los Muertos Vivientes (1968), todo un clásico inmortal. El hecho de que la historia transcurra prácticamente en su totalidad en un espacio cerrado como es una cabaña, con pocos protagonistas, un asedio constante de no-muertos y un presupuesto más bien inexistente fue tomado como ejemplo por los jóvenes cineastas de Michigan.

Dejando a un lado la vertiente cinematográfica, Sam Raimi bebe directamente de las obras del escritor H.P. Lovecraft. El vínculo que une a las tres partes de Evil Dead (al margen de su protagonista) es la presencia del “Libro de los Muertos”, el Necronomicón, que causa que los demonios resuciten para llevarse el alma de los vivos. Es una libre interpretación de este particular libro, muy relevante en la prolífica cosmogonía del autor de relatos de horror.

Necronomicon Ex Mortis

En Terroríficamente Muertos y El Ejército de las Tinieblas, el Libro de los Muertos cobraría mayor protagonismo.

El estilo

Raimi creó una saga marcada con su sello personal, haciendo que Evil Dead se convirtiera en todo un clásico del cine de terror. Uno de los elementos más representativos de su singular forma de grabar es el uso de planos aberrantes, torcidos, que logran generar inquietud en el espectador. En Posesión Infernal apenas hay planos convencionales y casi siempre se muestra la cámara en movimiento para generar aún más tensión. También cabe destacar que por el hecho de rodarse en un espacio reducido se abusa de planos cerrados, sobre todo primeros planos.

Quizás el uso de cámara más reconocido sea el plano subjetivo de los demonios acechantes, pero hay un momento en particular en el que Raimi saca a relucir toda su destreza como realizador. Se trata del momento en el que Bruce se encuentra como el único superviviente y todo parece indicar que los demonios le están observando. Todo parece amenazador. En ese momento, Raimi nos deleita con un movimiento de cámara de 180° en el que se sitúa desde detrás de Bruce pasando por encima de él, hasta que se muestra un primer plano de su cara (Raimi estuvo 3 horas colgado del techo para grabar dicha toma).

Los planos cenitales y nadir son bastante frecuentes. Un plano cenital especialmente llamativo es en el que Bruce camina mientras la cámara está por encima de él, sobre las vigas del techo. Cada vez que la cámara pasa por medio de una de las vigas se oye un efecto de audio demoníaco, totalmente irreal pero increíblemente eficaz. En cuanto a atmósfera, se trata de un ejemplo excelente de cómo la edición del audio puede hacer que se complemente a la perfección con la imagen rodada, ya que se trata de plasmar la locura que siente en esos momentos el protagonista y transmitirla a la audiencia.

Otros usos curiosos de cámara son los travellings, barridos y panorámicas circulares. Los travellings son usados cuando los demonios observan por las ventanas a los protagonistas, yendo de un lugar a otro de la casa. Las panorámicas circulares otorgan más dramatismo en algunos casos y nos sirven para ubicarnos en otros.

Evil Dead Demon

Miss Inframundo.

Como gran seguidor de Los Tres Chiflados, Raimi utilizó el género slapstick y lo mezcló con su cinta de terror. Este hecho hace que gane en comicidad, siendo de esta manera entendido el toque gore como algo más edulcorado. Se trataba de mostrar excesos (sangre, vómitos, decapitaciones y desmembramientos) pero también partes hilarantes, peleas, momentos melodramáticos o directamente ridículos, como cuando Bruce y su novia intercambian miradas.

Raimi trató de “grabar un film como los antiguos, en el que al principio no pasaba prácticamente nada pero que a medida que transcurría el tiempo el ritmo se acrecentaba cada vez más“. De hecho, no todos los trucos empleados por Raimi para crear tensión dieron su efecto. Dos escenas en concreto son una muestra de ello: la trampilla agitándose sola (que con un movimiento más sutil habría funcionado mejor) y el plano detalle de la batidora. Tampoco se puede extraer mucho más de un guión que contaba con tan sólo 50 páginas, 12 de explicación y el resto de acción.

Andy Grainger, dueño de las salas Butterfield de Detroit aconsejó a los chicos: “No importa lo que hagáis, pero que corra la sangre literalmente por la pantalla”. Y así lo hicieron. Hacia el final de la película, cuando toda la locura se desata, Bruce se encuentra en el sótano delante de la pantalla de un proyector. La casa se está llenando de sangre (muy al estilo de la escena del ascensor de El Resplandor de Stanley Kubrick, 1980). La sangre brota en el interior de una bombilla y algunas gotas caen sobre la lente del propio proyector. De este modo, Raimi llena de sangre toda la pantalla, de forma literal.

Proyector

…que corra la sangre literalmente por la pantalla

Hemos comentado que Raimi hace un uso muy personal de la cámara, pero igual de importante es la edición de las escenas. El montaje pisa y levanta el pie del acelerador cuando conviene, generando el ritmo adecuado para este tipo de films. Lo mismo se puede indicar de la música y sus poderosos efectos sonoros.

No son los únicos elementos que se irán repitiendo a lo largo de la saga: los efectos especiales (líquidos de diversos colores para evitar la censura, mangueras surtiendo sangre), el maquillaje y la técnica del stop motion resultan fundamentales en cualquiera de las tres partes. El magnífico uso de esta herramienta que popularizó Ray Harryhausen culmina con los excelentes esqueletos de El Ejército de las Tinieblas, en claro homenaje a cintas como Jasón y los Argonautas (Don Chaffey, 1963), Simbad y la Princesa (Nathan Juran, 1958) o Furia de Titanes (Desmond Davis, 1981).

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Inception: Demonios dentro de demonios.

Pero de las trazas de ese joven Raimi poco queda ya. La industria fagocitó ese tipo de films que tanto éxito conseguían. Raimi pasó a dirigir films con mayor presupuesto y dejó a un lado la casquería cómica que tan buen resultado le había dado. Hasta el estreno de Arrástrame al Infierno, con un presupuesto más acorde con su nuevo status de director estrella, aquel cineasta que comenzó con apenas 22 años renegó del cine gore y de terror. Lamentablemente, aquello que demandan los demonios de Posesión Infernal con tanta vehemencia es de lo que adolece hasta la fecha el resto de la filmografía de Raimi: de alma.

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Fran Guijarrofranelapocaliptico: A veces me pregunto: si un extraterrestre bajara a la tierra y viera una película de cine de ciencia ficción, con quién se identificaría más: ¿con E.T o con el xenomorfo de Ridley Scott?

4 pensamientos en “Especial Evil Dead (1981): el origen del mal

  1. Pingback: Insidious (2010): Correcto pasaje del terror | Se ha Escrito Un Cine

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