Críticas/Para Fantasear/Sábado

Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001): Bienvenidos a Hogwarts

Hoy toca fantasear, y si hablamos de fantasía, no hay mejor escenario para ejemplificarlo que un castillo medieval lleno de adolescentes que en lugar de álgebra se encargan de aprender encantamientos. Bienvenidos a una de las franquícias más populares de los últimos años: Harry Potter.

Harry Potter, como buen ejemplo de franquícia, se encarga de reafirmar un tópico tan real como repetido: las primeras partes son las mejores. Y de esas primeras partes, la primera de hecho, vamos a hablar hoy. En el año 2001 y de la mano del director Chris Columbus, llegó la adaptación a la gran pantalla del primero de los libros de J.K. Rowling: Harry Potter y la Piedra Filosofal. Para entonces, la saga literaria ya había vendido miles de copias. Así que no es de extrañar que, llegando con tan buenas referencias de su contraparte literaria, la película resultara también un éxito de taquilla. Llegó a recaudar casi mil millones de dólares.

Harry Potter

Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001)

La fórmula que da éxito a Harry Potter es, como en la mayoría de blockbusters, el clásico “viaje del héroe” de Joseph Campbell: el protagonista, que en un principio no es nadie, descubre que está destinado a hacer grandes cosas, y se embarca en una aventura épica y heroica. Pero para ello debe enfrentarse a muchos obstáculos, los cuales podrá superar creciendo como persona. Así, J.K. Rowling nos introduce a un niño como protagonista, Harry, con los padres muertos y viviendo adoptado con sus tíos, que lo tratan como a poco más que escoria. Pero todo eso cambia con la llegada de una carta: la carta de admisión en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Harry, con la ayuda de Hagrid -guardabosques del colegio, encargado de aconsejar y guiar a Harry en sus primeros pasos por el mundo mágico- descubre entonces que su vida puede ser mucho más que vivir debajo de una escalera.

hogwarts

La misma silueta del castillo, la primera vez que lo vemos, ya desprende magia.

Harry Potter y la Piedra Filosofal, ya en su versión literaria y reforzado en su versión cinematográfica, nos invita desde el primer instante a soñar como niños en cosas imposibles pero maravillosas al alcance de la mano. Desde el Callejón Diagon, el más popular mercado para los estudiantes de Hogwarts, hasta la misma escuela y sus mil y una particularidades: fantasmas, comida que aparece de la nada, cielos artificiales, … La cinta nos pone desde el primer momento en la piel de niños de once años que van a ser partícipes de la mayor aventura de sus vidas, convirtiéndose el elenco principal (Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson) en nuestro avatar en este mundo inaudito.

Por ese mismo motivo, el apartado visual es el que predomina en nuestro mágico viaje y convierte en éxito una película que, con su guión (diferente por las características del medio al del libro), podría haber sido simplemente una película más. No se trata tanto de lo que pasa a los personajes, sino de los pedacitos de fantasía que nos descubren a cada nuevo paso que dan.

leviosa

Es levióosa, no leviosáa.

Cada segundo de Harry Potter y la Piedra Filosofal es un paso por nuestra niñez, por cuando creíamos en la magia, en Papá Noel o el Ratoncito Pérez, y éramos felices haciéndolo. Es un saludo a los sueños imposibles y a las ya lejanas tardes en que, jugando con los amigos, pretendíamos lanzar Kamehames, pilotar robots gigantes, o ser entrenadores Pokémon. Por eso, como seguramente ya la habréis visto, os invito a volver a verla. Harry Potter y la Piedra Filosofal, a diferencia de las últimas de la franquicia, cuenta la historia de lo que a todos nos habría gustado ser.

Mi nota: 8

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angel-revertefareang: “En el cine me llevo decepciones a la par que alegrías, y quizás en las películas que uno menos esperaría. Pero como dicen, para gustos los colores, y mientras todos coincidamos en que las obras maestras son obras maestras, tendremos derecho a que nos gusten películas como Crepúsculo. Bueno, no, esa no.”

2 pensamientos en “Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001): Bienvenidos a Hogwarts

  1. La lástima es que se eligiera a Daniel Radcliffe para encarnar a Harry Potter: la apariencia física encaja bien pero su actuación nunca me ha dejado satisfecha… lástima! En cambio Rupert Grint y Emma Watson sí te lo hacen creer (y muchos otros…)

  2. Pingback: Gremlins (1984): Esos duendecillos cabrones | Se ha Escrito Un Cine

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