Críticas/Martes/Para Llorar

Blancanieves (2012): contar emociones con imágenes

Esta adaptación tan personal de Blancanieves por parte de Pablo Berger se basa en aquello de ‘contar historias sólo con imágenes’ como decía Noël Burch. Berger hace un uso del lenguaje propio del cine silente, creando sentimientos en el espectador nada más a través de imágenes y música. Precisamente esta última tiene un papel fundamental: es la voz de los personajes (es interesante ver el juego de la diégesis cuando suena el disco de la voz de Carmen de Triana, la madre de Carmencita, Blancanieves). Cabe destacar la partitura ecléctica y magistral de Alfonso Vilallonga, con aires flamencos y de cabaret que ayuda a construir este mundo en parte onírico. Sería injusto dejar de nombrar a Sílvia Perez Cruz cuya voz llega hasta el nivel más subterráneo de las emociones del espectador.

El trabajo de los actores es espléndido. Todos y cada uno (cada uno en su nivel hasta llegar a los figurantes) hacen un papel imprescindible que ha quedado reconocido por la crítica (premios Goya a Maribel Verdú y Macarena García y nominaciones a Daniel Giménez Cacho, Ángela Molina, Josep Maria Pou, Emilio Gavira).

villalta

Hay un gran trabajo en la puesta en escena, las cámaras y pruebas de gravación (velocidad, exposición y emulsiones). En lo referente a la cámara, hay un trabajo importante de cara a la elección de la velocidad de gravación. También se llevan a cabo con la cámara travellings circulares en los que el espectador pasa a experimentar el frenesí del personaje. Hay dos elementos interesantes a destacar relacionados con las transiciones en el montaje. Por un lado tenemos las transiciones de tipo iris o cortinilla circular, muy características del tipo de cine que se pretende emular, y por otra el montaje a través de la concordancia visual, según las conexiones visuales entre los planos. Esto se concreta en un momento al inicio de la película en la que se pasa de la plaza de toros al hospital, enlazando el ojo del toro con el del padre de Carmen. De forma similar sucede en Psicosis cuando se enlazan las imágenes del desagüe y el ojo de la víctima.

La luz que se consigue finalmente con el tipo de cámara escogido es una luz dura que recuerda a los filmes expresionistas con unas contrastadas luces y sombras. Los planos, llenos de claroscuros, recuerdan la obra de Dalí y Buñuel, una mezcla entre el universo surrealista y el ambiente folclórico de la España de los años 20.

enanos

Se descubren en el filme una gran variedad de influencias cinematográficas. Berger ha reconocido que Blancanieves es ante todo un homenaje al cine mudo europeo de los años 20. De la misma manera que en este tipo de cine, Berger se anticipa a los hechos a través del uso de metáforas que ayudan a prever qué pasará en un futuro (por ejemplo cuando cae el sombrero en el momento en el que Antonio Villalta lo tira a su mujer). Acerca del cine europeo de los años 20, Berger cuenta que fue durante una proyección de Avaricia de Stroheim con la música de una orquesta en directo en el Festival de San Sebastián que quedó impactado con la película, una especie de enamoramiento hacia esa forma de hacer cine.

Fotograma de Avaricia de Stroheim

Fotograma de Avaricia de Stroheim

En la película de Berger se considera la influencia de Abel Gance (autor de la película Napoleón) en el montaje y más concretamente en el montaje trepidante. Otra influencia es La Pasión de Juana de Arco de Dreyer, donde resalta el poder de la mirada y cómo se llega a transimir más con ella que con palabras. Otra referencia es Murnau (Amanecer, Nosferatu…) por la yuxtaposición de imágenes como cuando se intuye una calavera sobre la manzana envenenada. Una última referencia, que se corresponde a la segunda parte del filme, es La parada de los monstruos de Tom Browning por los elementos circenses y a la vez esperpénticos.

Fotograma de La Pasión de Juana de Arco de Dreyer

Fotograma de La Pasión de Juana de Arco de Dreyer

Blancanieves es sin duda una declaración de amor al cine. Una película que aborda la adaptación desde fuera (‘La llamaremos Blancanieves, como la del cuento’), con una cierta ironía pero tratada con una gran sensibilidad y sobretodo la voluntad de emocionar el espectador. Se trata de una joya con la que a uno se le escapa una lágrima furtiva de vez en cuando, quizás no por nada en concreto o quizás sí: desde luego el amor, el sufrimiento, la vida y la muerte son temas ante los cuales los hombres de todas las épocas se han encontrado sin explicación y ahí reside el carácter universal de la película.

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Sergi Alvarezsergialvarrio: “Tarkovski fue una revelación, Kielowski otra y El árbol de la vida otra. Pero el cine bien hecho y que tiene algo intersante que contar en general me gusta. Y aunque el poder aprender sobre cine me ha enseñado a valorar más unos aspectos antes que otros, no me avergüenzo al decir que me lo paso bien viendo pelis rollo Batman y Star Wars

Twitter:@SergiAlvarez

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