Críticas/Martes/Para Desconfiar del Género Humano

There Will Be Blood (2007): la soledad de la avaricia

There Will Be Blood es el quinto largometraje de Paul Thomas Anderson, basado en la novela Oil! de Upton Sinclair, escrita en 1927 y ambientada en la Gilded Age, que trata sobre el auge de la industria petrolera en el Sur de California. Hay quien considera There Will Be Blood un neo-Ciudadano Kane, una especie de biopic de un magnate hecho a sí mismo.

5. Gilded AgeLa película se centra en la vida Daniel Plainview, un hombre que consigue todo un imperio de la nada, gracias a su trabajo (y la suerte de un chivatazo). Daniel Day-Lewis es el encargado de dar vida de una forma magistral a este petrolero que se tiene que hacer cargo del niño de un trabajador que muere en la mina. Plainview lo cuidará y tratará como un hijo (la cual cosa le va muy bien a la hora de venderse como empresa familiar) hasta cuando lo ve como un enemigo.

En There Will Be Blood hay un accidente de petróleo, un accidente causal: todo el conflicto, toda la violencia está alrededor del petróleo. En este proceso de construcción del imperio petrolero, Daniel Plainview choca con Eli Sunday (Paul Dano), un pastor de la iglesia de La Tercera Revelación, de aires más bien sectarios, que se considera un profeta para la región en la que se ha instalado Daniel a extraer petróleo. Mientras que en Boogie Nights (1997) y Magnolia (1999) Anderson consiguió unas películas más bien corales o con historias enlazadas, con There Will Be Blood los protagonistas principales se ven reducidos considerablemente.

8. En iglesiaCon There Will Be Blood el paisaje tiene un papel primordial sin precedentes en la filmografía de Anderson, tal como indica Javier H. Estrada: ese suelo árido que tanta riqueza (y codicia) produciría. Ese contraste de la tierra virgen con el petróleo que brota con violencia del fondo del suelo es similar al carácter de los personajes cuya codicia y ambición saca lo peor de ellos mismos hasta provoca la destrucción de uno mismo. Esto queda reflejado en las fotografías de Robert Adams, que retrató con su cámara de fotos los paisajes californianos.

Burning Oil Sludge North of Denve (Robert Adams, 1973)

Burning Oil Sludge North of Denver (Robert Adams, 1973)

9. En llamasEste contraste se puede llevar también al ámbito sonoro. Caben destacar las partituras de Greenwood, de Radiohead, que reflejan la tensión a través de música disonante y en ocasiones estridente. El contrapunto viene dado por el magnífico tercer movimiento del concierto para violín de Brahms, una pieza que sin duda hace que aquel que la escuche se imagine a sus enemigos derrotados, en el triunfo y la grandeza (todo lo contrario a la partitura de de Greenwood).

Àngel Quintana comentaba acerca de los dos últimos títulos de Paul Thomas Anderson, There Will Be Blood y The Master, que de forma indirecta ‘el cineasta ha revisitado la herencia del cine mudo’; así como con The Master se asemeja a El Gabinete del Doctor Caligari (Wiene), con There Will Be Blood se aproximaba más a Avaricia (Stroheim).

Fotograma de Avaricia de Stroheim

Fotograma de Avaricia de Stroheim

En un momento de la película dice Daniel que ve lo peor en la gente, que ha construido sus odios a lo largo de los años. Este pensar sólo para uno mismo, el acumular bienes por acumular (eso es lo que tienen en común Daniel y Eli) crea la sensación de un pozo sin fondo; ese pozo es incapaz de saciarse porque nunca tiene suficiente. Este egoísmo y orgullo (en su sentido más peyorativo) es lo peor que puede sacar el ser humano de sí mismo pues no piensa en el otro y puede llegar a herirlo profundamente.

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Sergi Alvarezsergialvarrio: “Tarkovski fue una revelación, Kielowski otra y El árbol de la vida otra. Pero el cine bien hecho y que tiene algo intersante que contar en general me gusta. Y aunque el poder aprender sobre cine me ha enseñado a valorar más unos aspectos antes que otros, no me avergüenzo al decir que me lo paso bien viendo pelis rollo Batman y Star Wars

Twitter:@SergiAlvarez

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  1. Pingback: Robert Adams: Far, Far West | Red Kitchen Magazine

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