Críticas/Martes/Para Desconfiar del Género Humano

Elephant (2003): masacre en el instituto

En 1999 un hecho sacudió la consciencia de los ciudadanos norte-americanos: la masacre que realizaron dos adolescentes en su instituto de Columbine. Gus Van Sant se basa en estos hechos para escribir y realizar Elephant.

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La historia se cuenta desde diversos personajes que son presentados con un rótulo con su nombre. Los personajes no los conocemos, solo los seguimos en un día normal en el instituto: John, Nat, Elias, Michelle o Brittany. No se sigue un orden cronológico lineal: se viene y se va constantemente. Por ejemplo el momento en que John y Elias se saludan por el pasillo, Elias saca una foto a John y pasa Michelle corriendo por detrás lo vemos tres veces, una por cada personaje.

El uso repetido del plano secuencia da la sensación de que la cámara se entromete como una presencia silenciosa en los “quehaceres” de las personas que trabajan o estudian en el instituto. En Elephant no se nos explica nada, solo se nos enseña. A parte del momento de la masacre, que empieza pasada una hora (y la película es de 86 minutos) en Elephant “no pasa nada” pero esta falta de acción es un preludio ideal a los acontecimientos escalofriantes del final. Se crea tal contraste entre los acontecimientos habituales y rutinarios de un instituto y el acontecimiento extraordinario que se enfatiza el horror. Gus Van Sant, además, sabe el poder que tienen los fuera de campo para sugerir el horror, mucho más que cuando se enseña directamente. Lo saben también Iñarritu en 21 Gramos y Judith Colell y Jordi Caena en Elisa K.

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Solo como apunte, me ha sorprendido el poco caos que se crea con la masacre y los pocos gritos y llantos que se oyen. Los asesinos se creen en un videojuego, así lo frivolizan, y la película nos lo enseña de ese modo.

Para desconfiar del género humano, sí. Para horrorizarse con la mente y actos de unos adolescentes. Y sobre todo para reflexionar: ¿Qué debió pasar por la cabeza de estos chicos? ¿Qué tipo de sociedad engendra unas mentes tan maníacas? ¿Son solo los asesinos los únicos culpables o la sociedad norte-americana tiene parte de la responsabilidad? Michael Moore realizó en 2002 Bowling for Columbine, un documental que intenta hallar respuestas a tales preguntas.

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A destacar:

* El precioso día de otoño que hace.

* El cariño que se coge a John sin saber muy bien por qué.

Mi nota: 7’5

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Maria CuennetMariamnn: En el cine el papel que me atrae más es el de espectadora. La experiencia gana cuando luego la puedes compartir y discutir con esos amigos cinéfilos que tenemos. Hagámoslo también aquí. </p

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