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Milagro en Milán (1951): Un cuento con cuchillo

He de confesaros una cosa, estoy cansado de tanto negativisimo. Hoy me he levantado y me he dicho: ”voy a hacer de este lunes un día especial”. Volver a sentir la magia de la infancia es una tarea complicada después de habernos enfrentado a constantes ostias a lo largo de nuestra vida, pero no es imposible, y para ello existen genios que son capaces de hacernos soñar de la misma forma en que de pequeños nos emocionaba un simple bocadillo a la hora de la merienda.

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Victorio de Sica nos brinda un cuento con cuchillo incorporado, un cuento bello que debería ser de obligado visionado, porque es una de esas historias atemporales en las que el mensaje es un buen antídoto para los repetidos males sociales. El ser humano creó la historia para evitar repetir errores pasados, pero también se dice de nosotros por los corrillos intergalácticos que nos gusta tropezar con la misma piedra. Una buena contrarréplica a estos gazapos que cometemos sería convertir en obligatorias en todo los rincones del mundo y en cada una de las personas de esta sociedad una serie de obras que brillan con esa luz propia de las narraciones que han sido concebidas a partir del mayor de los amores, y es eso, el amor por la vida lo que debe salvar a la humanidad ante tanta maldad. Un milagro en Milán es una película que si hubiese sido vista por un esclavo romano, este se habría sorprendido de cómo tantos años después puede seguir habiendo las mismas desigualdades, igual que sorprendente nos es hoy que hayamos avanzado tan poco en 50 años. Muchos os habréis preguntado por qué he dicho lo del cuchillo, y es por lo que acabo de comentar, este no es un cuento hiperpositivista que se olvida de su contexto y entorno, práctica muy común hoy entre tanto moralista aprovechado que con cuatro palabras vacías es capaz de vender humo y creerse el nuevo mesías. Y no, no diré nombres. Esta es una película a ser vista desde dos perspectivas: como niños, soñando, maravillandonos con la pureza de un corazón como el de Totó, y/o como fríos observadores que viajan a la sórdida, oscura y terrible Milán de posguerra.

Basta ya de tanta charla, que me voy por los cerros de úbeda olvidando la historia. Totó es un milagro que se encuentra un día una anciana, la cuál le cuida hasta su muerte. Entonces, Totó tiene 5 años y es internado en un orfánato del que sale sin haber sufrido alteración alguna en el corazón bondadoso y repleto de amor con el que fue educado. Tras salir al mundo exterior, Totó es un hombrecillo entrañable, la personificación de la paz en la tierra, bondadoso, preocupado por los demás, y que disfruta con las pequeñas cosas de la vida sin prejuicios. Como dirían los Monty Python, Totó: ”always look on the bright side life”. Totó llega a un poblado en el extrarradio de Milán aquejado por la mayor de las pobrezas y con su llegada sale el Sol. Consigue formar una comunidad basada en la cooperación, el respeto y el amor. Así consiguen tirar adelante y crear un mundo ideal en el que su lema será la canción-leitmotif a lo largo de la película: ”“Nos basta una cabaña para poder vivir/ y un pedazo de tierra donde poder morir./ Dadnos unos zapatos, calcetines y pan;/ con esto en el mañana podremos esperar”. La aparición de petróleo en el poblado nos muestra cuando el hombre deja de ser social en detrimento del más descarnado de los inidividualismos, cuando el dinero es el centro de todas las cosas y el poder se pone de parte de quienes poseen el poder económico , y también, es el reflejo  de cuando el ser humano es pisado tan solo por su condición social. En contrapartida, la magia, Victorio de Sica solo necesita de la magia para crear un retrato crudo de la burguesía al mismo tiempo que consigue que cualquiera al ver la película pueda soñar con un mundo ideal en el que lo mágico es capaz de recompensar a los oprimidos y enfrentarlos al poder.

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Película de motivación clave, solo apta para corazones soñadores. Porque de cualquier época nos podemos levantar si sabemos quienes son los culpables, unos culpables que se repiten de generación en generación, de época en época y que siempre consiguen salirse con la suya. Neorrealismo mágico es la acuñación perfecta para este cuento moderno, un movimiento cinematográfico que me cautiva al basar todas sus historias en temas sociales, con poco presupuesto, y fomentadas en el gérmen que hizo nacer a la religión cristiana o el comunismo y que con el tiempo olvidaron: la fraternidad, la paz y el amor. Reencontrarnos con estos valores es hoy una obligación, aún estamos a tiempo.

Mi nota: 9

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Lluís Muñoz

lmpandiella: “El cine no es más que un cortocircuito de luz entre dos eternidades de oscuridad”. El cine lo es todo, allí puedes encontrar la vida, la muerte, el llanto, la risa, la ilusión, la impotencia, los sueños… no falta nada!

Twitter:@Lmpandiella

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