Martes/Para Desconfiar del Género Humano

El cochecito (1960): La imposibilidad de vivir una existencia libre.

En Los chicos Ferreri ilustraba el asfíctico destino de sus protagonistas, una advertencia del contrario. Un pesimismo latente donde la mirada de López Vázquez (el Rodolfo de El pisito) podía incluso suscitar cierta hilaridad. Pero la bajada de Don Anselmo en el abismo de la anormalidad desprende un escepticismo cósmico que constituye la más profunda matriz del universo ferreriano. Paralelamente las anotaciones azconiana trasforman la divertida violación de la norma (advertencia del contrario: un anciano que corre rapidísimo en su motosilla) en brotes de ridículo, en perplejidad, en risa helada, en la conciencia de la perversión de las convenciones (el deseo de reconocimiento superpuesto a la motosilla que trasciende en el plurihomicidio). El sentimiento del contrario, como desconcierto agresivo, alimenta el humor negro del guionista riojano.

El cochecito 1

Su extremismo paradójico lleva a la supuración los ridículos intersticios donde se interrumpe la automatización de la vida cotidiana, donde flaquea aquel complejo sistema de mascaras, roles y acciones que convierten el acto en significado, el gesto en valor y el deseo en satisfacción. Don Anselmo, en cambio es víctima del aburrimiento, de la soledad, de la conciencia de ser un superviviente.

El cochecito 2

Sus problemas empiezan con la motorización su amigo paralítico Lucas: repentinamente su normalidad se convierte en un estorbo. Don Anselmo es exiliado del mismo territorio de los exiliados, del gueto de los paralíticos motorizados. Excluido del clan de los inválidos motorizados, finge una parálisis de piernas porqué su familia le compre un cochecito. Todo inútil. Nadie le cree. Hurga los cajones, vende las joyas de su difunta mujer con el único resultado de que le amenacen de encerrarle en un manicomio.

El cochecito 4

Entonces muy amablemente envenena a toda la familia echando veneno en la sopa El arresto final certifica la imposibilidad de liberación de las instituciones simbólicas como familia, la sociedad y el estado. La imposibilidad de vivir una existencia libre.

Sin título-1

Ludovico Longhi

ludovicolonghi: La trascendencia en la inmanencia. Esto es el cine… un
flujo incesante de inmanencia, de energía colectiva: actores, directores,
guionistas exegetas y bloggers… da igual.

e-mail: ludovico.longhi@uab.cat

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